BASES PARA EL MANEJO DE LA FERTILIZACIÓN EN SOJA DE PRIMERA
Ing. Agr. Martín Torres Duggan

1-Introducción: Enfoque integral y planificación de la fertilización.

El manejo nutricional es uno de los pilares fundamentales para optimizar el resultado de los sistemas de explotación de maíz en la Región Pampeana. Sin embargo, a nivel de establecimiento agropecuario, la fertilización representa una tecnología más que debe ser integrada dentro del proceso de producción. Por ello, para que la utilización de esta herramienta impacte favorablemente en los resultados técnico-económicos de la Empresa, es fundamental que exista un proceso de planificación y programación de la producción, dentro del cual se deberá definir un plan de fertilización.

Es muy importante que las estrategias de fertilización se definan a nivel de lote al igual que se hace, por ejemplo, con la elección del híbrido utilizado o el manejo de herbicidas. Cada lote posee características intrínsecas provenientes de la interacción compleja del tipo de suelo, antecedentes (historia agrícola, cultivos antecesores, manejo de labores, etc) y el efecto del clima local. Asimismo, la unidad de producción no debería ser el cultivo sino la rotación en su conjunto.

2-Determinación de un plan de fertilización

El proceso de planificación de la fertilización podría dividirse en varias etapas:

A-Muestreo y Análisis de suelos

El análisis de suelos (y eventualmente de plantas) es una práctica básica para determinar la fertilidad actual de cada lote. La incidencia económica de su utilización es muy baja (del orden de 1$/ha) y brinda información muy valiosa para el diagnóstico de la fertilización. De la precisión del muestreo dependerá la utilidad y valor de los resultados obtenidos en el análisis de suelo. Por ello, es importante efectuar el muestreo considerando la variabilidad espacial presente en el lote, procurando tomar muestras en zonas representativas, homogéneas y evitando mezclar muestras de suelo de zonas diferentes. La intensidad de muestreo dependerá del nutriente a evaluar y de la variabilidad particular del lote. A modo orientativo, se debería realizar por lo menos 20-30 piques por cada muestra compuesta. Si el lote es relativamente parejo, esa muestra podría representar 40-50 ha.

B-Diagnóstico de la fertilización

El proceso de diagnóstico se efectúa analizando en forma integral los resultados básicos (análisis de suelo, plantas, etc.), en conjunto con las características de fertilidad de cada lote (rotación, cobertura de rastrojos, antecesores, historia agrícola, aspectos físicos, etc.) y el clima local. Para la etapa de diagnóstico de fertilización es muy interesante disponer de información histórica propia de cada lote (rindes, resultados de análisis de suelos históricos, tecnología aplicada, etc.) y de ensayos realizados en el propio campo o eventualmente en la zona (ensayos de INTA, AACREA, AAPRESID, INPOFOS). De esta manera sabemos que la información obtenida es muy representativa de las condiciones locales y por ende muy valiosa para considerarla dentro del manejo nutricional. Por otro lado, es importante definir los objetivos de producción para la campaña que estamos planificando y la estrategia definida deberá tener coherencia con esa meta de producción.

C-Diseño de un plan de fertilización

Una vez realizado el diagnóstico, en el cual se debería establecer la necesidad o no de fertilizar y en el caso de hacerlo, las cantidades de nutrientes a aplicar; es necesario armar un plan de fertilización ajustado a cada lote. Este plan consiste en la definición de las cantidades de fertilizantes a aplicar; el momento y tecnología de aplicación. En la determinación de estos aspectos intervienen diferentes factores: operativos (disponibilidad de máquinas, piso en los lotes, etc.); económicos (disponibilidad de fertilizantes en la zona, financiación, etc.) y ambientales (distribución e intensidad de lluvias, temperatura, etc.)

D-Ejecución y monitoreo del plan de fertilización.

La ejecución es la implementación efectiva en la práctica del plan definido. Sin duda, a medida que se va ejecutando el plan pueden surgir cuestiones no previstas durante la planificación que requieren del ajuste según el nuevo escenario.

E-Evaluación y análisis de los resultados del plan de fertilización

Una vez ejecutado el plan es necesario analizar y evaluar si la estrategia de fertilización utilizada funcionó y de hacerlo, con que grado de eficiencia. Para poder hacerlo, es necesario contar con alguna parte del lote no fertilizada (una maquinada por ejemplo) o en el mejor de los casos, realizar algunas pruebas o ensayos mas elaborados.

3-Manejo de la nutrición nitrogenada

3.1 Necesidades de nitrógeno

La soja se caracteriza por ser un cultivo muy demandante en nitrógeno (N), requiriendo alrededor de 80 kg/ha de N para producir 1000 kg de grano. Este requerimiento supera en forma muy considerable a los requerimientos de N de los principales cultivos de grano implantados en la Región Pampeana (tabla 1).

El manejo de la nutrición nitrogenada de las leguminosas en general y de la soja en particular, difiere significativamente respecto de los cereales. Esto se debe a que en cultivos de leguminosas, parte de la necesidad de nitrógeno del cultivo es cubierta por la fijación simbiótica del nitrógeno atmosférico (FBN) y parte a partir del nitrógeno mineral (nitratos) del suelo. La FBN es un proceso microbiológico bastante complejo efectuado por bacterias del género Rhizobium y Bradyrhizobium.

Tabla 1. Necesidades de nutrientes de los principales cultivos de la Región Pampeana por cada 1000 kg de grano.

  
N
P
K
S
Ca
Mg
....................kg/tn de rinde.....................
MAIZ
22
4
19
4
3
3
TRIGO
30
5
19
4
3
3
SOJA
80
8
33
7
16
9
GIRASOL
40
5
28
5
18
11

Fuente: INPOFOS, Cono Sur. 2002

Teniendo en cuenta los elevados requerimientos de N de la soja, y la imposibilidad económica de satisfacer esta necesidad mediante el uso de fertilizantes nitrogenados; la optimización del manejo de la incoculación y el conocimiento del funcionamiento de la FBN son bases fundamentales para sostener sistemas de producción de soja de alta productividad y rentabilidad.

3.2 FBN y manejo de la inoculación

En el proceso de FBN los rizobios presentes en el suelo (o los provenientes del inoculante) infectan los pelos absorbentes del sistema radicular y van formando unidades denominadas nódulos, dentro de los cuales tiene lugar la transformación del N atmosférico en formas disponibles por las plantas. Desde el punto de vista energético, todo este mecanismo implica un gasto de energía (ATP) para la planta, mientras que los rizobios se benefician aprovechando biomoléculas generadas por la planta. La enzima que efectúa este proceso bioquímico es la nitrogensa. Una de las unidades de esta enzima posee azufre (S) en su estructura y por ello este nutriente resulta de gran importancia en el manejo nutricional de la soja. Diferentes estudios experimentales reportados en la literatura técnica y científica sobre nutrición y fertilización; indican que para lograr altas eficiencias en la FBN es necesario que el cultivo no tenga limitaciones nutricionales severas en una serie de nutrientes esenciales que participan en el crecimiento y desarrollo de estructuras radiculares y nodulares: fósforo, calcio, magnesio, cobalto, molibdeno, cobre. El cobalto y molibdeno, si bien los suelos poseen buena disponibilidad; gran parte de los inoculantes comerciales aportan estos micronutrientes.

Los suelos agrícolas con antecesor soja, si bien presentan poblaciones de rizobios; muchas veces las cepas presentes poseen bajas eficiencias de FBN; pero sí gran habilidad competitiva para sobrevivir en el ambiente edáfico. Estas bacterias pueden infectar las raíces y formar nódulos, pero los mismos presentan escasa o nula FBN y por ende representa un costo energético para el cultivo sin ningún rédito nutricional. Por ello; es necesario efectuar inoculaciones anuales para aportar cepas de rizobios con alta eficiencia en FBN y que permiten formar nódulos efectivos.

La cantidad de N que puede aportar la FBN es muy variable, y depende de factores:

Del cultivo:

Disponibilidad de fostosintatos (carbohidratos).
Ritmo de crecimiento
Estado hídrico y nutricional
Estado sanitario

Del sistema suelo-planta

Temperatura ambiental y de suelo
pH del suelo
Relación C/N del suelo
Disponibilidad de MO lábil (o joven)
Estabilidad de agregados
Presencia de capas compactadas superficiales
Variaciones térmicas en el suelo
Ciclos de sequía-rehidratación superficial

De las cepas de Rizobios

Eficiencia de FBN
Cantidad de bacterias en inoculante
Infectividad

Los sistemas de producción bajo siembra directa (SD) de varios años; presentan mejores condiciones microbiológicas para lograr un mejor proceso de FBN. En SD, existen condiciones edáficas globales más favorables para la FBN, respecto de sistemas bajo labranza convencional:

- Mayor acumulación de agua, sobre todo en los primeros estadíos del ciclo del cultivo en donde se establece el sistema nodular.

- Mayor MO joven; que implica mayor biodisponibilidad de sustancias orgánicas solubles.

- Mayor relación C/N en estratos superficial del suelo.

- Mayor estabilidad de agregados, favorecida por la presencia de sustancias orgánicas: mucílagos; hifas de hongos; etc.

- Menor amplitud térmica superficial; y menores cíclos de humedecimiento-secado que mejora la sobrevivencia de los rizobios.


Si bien la FBN podría aportar hasta el 80% del N requerido por el cultivo; trabajos locales reportan bajas eficiencias de FBN en condiciones de campo y en términos prácticos podemos tomar como magnitud media de aporte el 50% de la demanda de N del cultivo. Es decir que una soja que produce 4000 kg/ha y que por ende demanda 320 kg/ha de N; obtendría 160 kg/ha de N a partir de la FBN mientras que el resto debería cubrirse a partir del N presente en el suelo a la siembra y del N mineralizado desde la materia orgánica humificada durante el ciclo del cultivo.

Para que la inoculación resulte exitosa, es necesario seguir una serie de pautas de manejo, que van desde la compra del producto hasta su aplicación en el campo. El producto inoculante comprado debe ser de calidad comercial reconocida y probada por experimentación local. Existen en el mercado numerosas marcas y presentaciones. Para que los mismos sean efectivos en términos de capacidad infectiva, la concentración de unidades formadoras de colonias (UFC) por gramo de producto debe ser de 108-109. En la tabla 2 se resumen los tipos de soportes utilizados en formulación de inoculantes; y las ventajas de cada uno de ellos. De las técnicas de procesamiento del inoculantes con base pulverulenta, la técnica húmeda (mezclado de la formulación con agua azucarada para efectuar una pasta) mejora notablemente la sobrevivencia de las bacterias y la única desventaja es la necesidad de esperar al secado de las semillas. Respecto de los inoculantes líquidos, de menor difusión; presentan la presentación más efectiva para garantizar una mayor concentración de rizobios viables al momento de la siembra y ya vienen preparados para mezclar con las semillas, sin necesidad de humecimiento adicional previo.

Tabla 2. Tipos de soportes utilizados en inoculantes en la Argentina y técnicas de aplicación.

Tipo de soporte
Nombre de soporte
Técnica de inoculación
Pulverulento Turba (estéril o no estéril)
Dolomita
Vermiculita
Seco o húmedo
Líquido Acuoso estéril
Oleoso no estéril
(con fungicida)
Aplicación directa sobre
semillas (se pueden utilizar
adherentes).

Fuente: Adaptado de Giorda y Baigorri. 1997.

A continuación se listan una serie de recomendaciones sobre el manejo de los inoculantes para optimizar la sobrevivencia de las cepas de rizobios:

- Comprar productos reconocidos y evaluados técnicamente por organismos oficiales.

- Almacenar el producto en lugares secos y frescos, lejos de cualquier agroquímico o fertilizante.

- No exponer el producto a insolación directa, ni a temperaturas elevadas (en ningún caso mayor a 30°C).

- Sembrar lo antes posible luego de la inoculación, idealmente dentro de las cuatro horas en el caso de inoculantes con base pulverulenta e inmediatamente en el caso de los líquidos.

- No aplicar fertilizantes mezclados con las semillas o sembradoras que dosifican en la misma línea el fertilizante y semilla, ya que los fertilizantes son sales y matan a los rizobios.


Si bien, como se mencionó previamente, la inoculación es fundamental para cubrir el elevado requerimiento de N de la soja, el agregado de pequeñas cantidades de N (20-30 kg/ha de N) a la siembra y hasta V3-4, no afectaría la actividad de la ureasa. Asimismo, este agregado inicial de N promueve el crecimiento y desarrollo del sistema radicular, que es clave para el posterior funcionamiento del aparato fijador.

La ventaja del aporte del N proveniente de la FBN es que el mismo se presenta durante el llenado de granos; ventana fenológica crítica para la definición del rendimiento del cultivo. En ese momento del ciclo, el N mineral (nitratos+amonio) presente en el perfil es muy bajo debido al consumo efectuado por el cultivo y por las pérdidas que se podrían haber presentado (lixiviación, desnitrificación y volatilización).

Para evaluar la eficiencia de nodulación a campo es posible observar la nodulación. En este sentido, la mayor eficiencia de nodulación se evidenciara con las siguientes características:

- Nódulos grandes en la raíz principal, en situaciones óptimas más de 20-30 nódulos por planta.

- Nódulos que al cortarlos muestran una coloración rojiza, que corresponde a la leghemoglobina, indicadora de buen funcionamiento de nódulos.

4-Manejo de la fertilización azufrada

4.1 Dinámica del S en el sistema suelo-planta

El azufre (S) es un nutriente muy importante en la nutrición vegetal. Forma parte de aminoácidos esenciales (cistina, sisteína, metionina); coenzimas y grupos prostéticos. Asimismo, el S junto con el N, son constituyentes de proteínas y por lo tanto fundamentales para el funcionamiento celular. Las deficiencias severas de S reducen la síntesis de proteínas y por ende el crecimiento del cultivo.

El S en el suelo se encuentra en su mayor medida en forma orgánica en el humus (ácidos húmicos y fúlvicos), mientras que el S inorgánico (sulfatos) presente en la solución del suelo es cuantitativamente muy pequeño.

Los trabajos experimentales locales sobre dinámica del S en suelo son escasos, pero se esta avanzando notablemente en investigación, y varios reportes han encontrado fenómenos de residualidad, que indicarían menor movilidad de los sulfatos respecto del N, pero superior a la del fósforo.

Analizando las vías de entrada y salida del S en el sistema suelo-planta; es relevante mencionar que la principal vía de salida o pérdida es la extracción por parte del cultivo, y las pérdidas por lixiviación (lavado se sulfatos). Las pérdidas por lixiviación serían promovidas por la influencia de varios factores: suelos arenosos; eventos de lluvias intensos; baja cobertura en el suelo en el momento de la fertilización. Sin embargo, la experimentación al respecto es aún incipiente. También los procesos físicos de degradación como la erosión determinaron en varias zonas (sobre todo en el sur de Sta. Fe y norte de Buenos Aires) pérdidas de MO y con ella, de N y S.

4.2 Diagnóstico y fertilización

El diagnóstico de las necesidades de fertilización azufrada en soja; y en términos generales en todos los cultivos de grano de la Región Pampeana, se basa en el análisis integral de las condiciones ambientales y de manejo predisponentes a la generación de deficiencias. Asimismo, se esta en proceso de evaluación de extractantes y técnicas de cuantificación de S para análisis de suelos con fines de diagnóstico de la fertilización. Actualmente; si bien la mayoría de los laboratorios de suelos realizan determinación de S-sulfatos; se manejan numerosos extractantes y por lo tanto es necesario tomar con cautela los valores absolutos de sulfatos reportados por el laboratorio. Asimismo, es aconsejable intentar efectuar calibraciones propias entre nivel de sulfatos reportado por el laboratorio con el que se esté trabajando y la respuesta (incremento en rinde) a la fertilización azufrada en los lotes de producción.

Las situaciones ambientales más comunes en las que se encuentran respuestas considerables al agregado de azufre son las siguientes:

- Lotes con potencial de rendimiento; con bajos niveles de MO y/o degradados por prolongado uso agrícola.

- Lotes con niveles medios o altos de MO; pero degradados por prolongada historia agrícola, con rotaciones de alta productividad y elevada extracción de nutrientes.

- Lotes con relaciones MO/arcilla bajas.

Las dosis recomendadas de fertilización azufrada, deberían cubrir la extracción efectuada por los cultivos (que variará según en el rendimiento), y una vez calibradas las técnicas analíticas de suelos, se podrá descontar la disponibilidad real de los sulfatos en el perfil. Las dosis tentativas para niveles de producción de 3500-4000 kg de soja estarían en el orden de 20-25 kg/ha de S. Asimismo, es relevante aclarar que en la mayoría de los ensayos recientes efectuados por diferentes organizaciones e instituciones (AACREA, AAPRESID, INTA, Universidades), no encuentran incrementos considerables en rendimiento con dosis superiores a 30 kg/ha de S.

En la tabla 3 se muestran niveles de respuesta orientativas obtenidas por una red de ensayos de fertilización efectuadas por el Proyecto Fertilizar del INTA en soja de primera, con agregado de 15 kg/ha de S en diferentes ambientes de la Región Pampeana.

Tabla 3. Respuestas al agregado de S en soja de primera.

Sitio
Provincia
Aumento de rinde
Tipo de suelo
San Jerónimo
Santa Fé
231.0
Argiudol típico
Las Colonias
Santa Fé
276.5
Argiudol típico
Belgrano
Santa Fé
314.0
Argiudol típico
Marcos Juárez
Córdoba
301.5
Argiudol típico
S.A de Areco
Buenos Aires
300
Argiudol típico
Catriló
La Pampa
394.0
Hapludol éntico
San Jerónimo
Santa Fé
243.7
Argiudol típico
Colón
Buenos Aires
404.3
Argiudol típico
Junín
Buenos Aires
310.1
Hapludol éntico
9 de Julio
Buenos Aires
368.7
Hapludol éntico
Tandil
Buenos Aires
359.2
Argiudol típico

Fuente: Proyecto Fertilizar-INTA. 2002

Las formulaciones líquidas de Agrefert, al aportar en forma conjunta N y S; optimizan la sinergia entre ambos nutrientes. La forma de S en las mezclas líquidas es como sulfato, que es la forma en la que las plantas absorben el S y es por ello de disponibilidad inmediata.

5-Manejo de la fertilización fostatada

5.1 Dinámica del fósforo en el suelo y residualidad de la fertilización fosfatada

A diferencia de lo que ocurre con el nitrógeno, al abordar la fertilización fosfatada hay que considerar que le funcionamiento del fósforo en el sistema suelo-planta es totalmente diferente al del nitrógeno y azufre. Desde el punto de vista del manejo nutricional, el principal aspecto a considerar es su baja movilidad en el suelo y la presencia de retención específica de los fosfatos. El término ¨retención¨ representa diferentes mecanismos de sorción y des-sorción en arcillas, óxidos de Ca, oclusión (fijación). El tipo mineralógico de las arcillas y de los óxidos afecta en gran medida los procesos de retención. En términos generales, la retención de los suelos pampeanos argentinos es baja. Por ende hay más residualidad, respecto de suelos tropicales como Oxisoles y Ultisoles.

En las condiciones de la Región Pampeana, la mayor disponibilidad de fósforo ocurriría con pH 5.5-7, mientras que por debajo de 5 o por encima de 7.5 su disponibilidad en la solución del suelo se reduciría significativamente.

Las consideraciones previas tienen implicancias muy importantes en el manejo de la fertilización. La baja movilidad del fósforo (P) permite independizarnos del efecto del clima (lluvias) sobre la dinámica del nutriente en el suelo, siendo las perdidas por lavado y escorrentía mínimas desde el punto de vista práctico. La residualidad de la fertilización fosfatada permite contar con parte de P aplicado en los próximos cultivos. Además, desde el punto de vista operativo permite manejar el momento de fertilización con gran flexibilidad.

La residualidad del P en rotaciones de cultivos, desde el punto de vista económico debería modificar la valoración económica de la incidencia de la erogación en fertilizante fosfatado considerando la amortización de esa erogación en los cultivos siguientes de la rotación. Sin embargo, aún es escasa la información sobre la dinámica de liberación-retención del P aplicado vía fertilizantes en condiciones controladas, pero sí hay creciente información sobre respuesta a campo de la fertilización fosfatada y efectos residuales en varias rotaciones de cultivos y zonas de producción que podría servir de base para analizar el impacto económico de erogaciones o inversiones en fósforo aplicados en un cultivo sobre los siguientes que le siguen en la secuencia.

5.2 Requerimientos y manejo de la fertilización fosfatada

De los cuatro cultivos de grano más importantes de la Región Pampeana, la soja presenta los mayores requerimientos de fósforo (P), requiriendo alrededor de 8 kg de P (16 kg/ha de P2O5) para producir 1000 kg de rinde. De esa cantidad de P, el 80% se exporta en grano, por lo cual las rotaciones con soja generan elevadas extracciones de P.

La soja, si bien como se mencionó anteriormente, se caracteriza por su gran demanda de nutrientes; posee la capacidad de crecer y desarrollarse con niveles de P más bajos que los cultivos de cereales. Existen diferentes hipótesis que explican este fenómeno, una de ellas es que la soja liberaría fosfatasas a nivel rizosférico que permitirían solubilizar formas de P en el suelo menos biodisponibles para otras especies.

Trabajos recientes efectuados por diferentes grupos de investigación, reportan niveles críticos de P de 9-12 ppm (Bray I, 0-20 cm). Con disponibilidades de P por debajo de este rango crítico las probabilidades de obtener respuestas considerables a la fertilización fosfatada son elevadas, mientras que por encima de este rango, la magnitud de la respuesta sería escasa o nula.

En la tabla 4 se presentan valores orientativos de dosis de fósforo según nivel de P en el suelo y rinde estimado.


Tabla 4. Necesidades de fertilización fosfatada (en kg de P2O5/ha) según nivel de P en el suelo y rinde estimado.

Rendimiento
Concentraciòn de P disponible en el suelo (mg/kg)
Menos 4
4-6
6-8
8-11
11-16
Ton/ha
------------------------------ Kg P2O5/ha ----------------------------------
2
43
33
28
24

2.5

49
39
34
30
3
55
45
40
36
25
3.5
61
51
46
42
31
4
67
57
52
48
37
4.5
73
63
58
54
43

Fuente: Echeverría, H E. y García, F. 1998

Es importante aclarar que si bien para cada cultivo es posible establecer umbrales de P en el suelo, en una rotación (por ejemplo trigo/soja-maíz-soja I) es necesario programar la fertilización fosfatada propendiendo a alcanzar un nivel de disponibilidad de P adecuado para el cultivo más exigente en disponibilidad de P edáfico. En este caso sería el maíz, que posee rangos críticos del orden de las 15-20 ppm según zonas y niveles de producción.

En campos manejados por administración, el criterio de reconstrucción y mantenimiento de P (es decir elevar los niveles de P hasta un valor adecuado para la rotación) podría resultar económicamente más conveniente respecto de escenarios de manejo en campos arrendados con contratos por pocos años. Sin embargo, en los contratos de arrendamientos se debería comenzar a negociar y consignar precios diferenciales según el nivel de nutrientes en el suelo y grado de sustentabilidad en el manejo de los mismos.

El momento de la fertilización fosfatada más eficiente es a la siembra, cerca de la línea de siembra (localizada, por debajo y al costado de la hilera), sobre todo en suelos con bajos niveles de P. Las aplicaciones al voleo serían adecuadas en lotes con niveles elevados de P, en situaciones de mantenimiento del P edáfico.

En ensayos de fertilización recientes en lotes bajo siembra directa de varios años, aún con bajos o medios niveles de P en el suelo; se han encontrado resultados similares en respuesta a la fertilización en aplicaciones de P al voleo y en bandas en la línea de siembra. Sin embargo, esta información es aún escasa y es necesario ensayar en una mayor diversidad de condiciones agroecológicas y de manejo, para poder establecer conclusiones más consistentes.

6-Manejo de la fertilización con otros nutrientes

Como es sabido, el N, P, y S son los tres nutrientes esenciales que en mayor medida limitan el crecimiento y desarrollo de los principales cultivos de granos de la Argentina. Dentro del grupo de macronutrientes primarios, el potasio (K), si bien es un nutriente requerido en cantidades similares que el N en varios cultivos (e incluso más), los menores niveles de extracción respecto del N, P y S (la mitad o mas del K queda en el rastrojo de los cultivos) reducen la magnitud de pérdida de K de los suelos. Además, por lo menos en los suelos de Región Pampeana, los suelos por lo general están bien provistos de K por presentar arcillas illíticas.

Los umbrales de K en suelos por debajo de los cuales hay probababilidad de respuesta a la fertilización esta en el orden de los 150 ppm (0-20 cm), para la mayoría de los cultivos. Además de observar el nivel absoluto de K en suelo es importante evaluar la relación K/Mg. Para mantener relaciones adecuadas, esta relación debería ser de 0.6-0.5. El agregado de Mg o altos niveles de este catión en el suelo pueden determinar deficiencias inducidas de K.

El Ca es otro nutriente a monitorear. El indicador global que nos alerta sobre problemas de des-saturación cálcica es el pH. Suelos con pH por debajo de 5.5 normalmente entran en una zona peligrosa de acidificación en donde se presentan varios problemas juntos. Por un lado se reduce la disponibilidad de P, y cae la actividad microbiana que es la base de todos los ciclos de los nutrientes en el suelo. Por otro lado, es un indicador de caída de los niveles de Ca y Mg. Para mantenerse dentro de la normalidad, se debería mantener niveles de saturación cálcica (porcentaje de Ca en el CIC total) de 65-70% y relaciones Ca/Mg de 12-10. Si el problema de pH es grave, se recurre al encalado, con diferentes materiales (calcita, dolomita, etc.), mientras que si es leve, es posible agregar dosis más bajas (200-300 kg/ha de Ca) como para corregir la acidez actual y lentamente mejorar la saturación cálcica del complejo de intercambio del suelo.

De los micronutrientes, el boro (B) en soja es mencionado en la literatura internacional como un nutriente limitante de la productividad del cultivo. Sin embargo, en los suelos de la Región Pampeana, no se han reportado deficiencias generalizadas de este nutriente. En términos generales, las deficiencias de B podrían presentarse en sistemas de producción de alto nivel tecnológico (riego y muy buen manejo de la fertilización nitrogenada, fosfatada y azufrada; ciclos cortos; monitoreo y control de enfermedades, etc.). Los umbrales de B en suelo y planta reportados por la literatura internacional (sobre todo de USA) son herramientas orientativas para diagnosticar las probabilidades de éxito en la fertilización bórica, pero no se han calibrado para las condiciones locales y por ende son magnitudes de referencia.

SEGUNDA PARTE:
ATRIBUTOS DE PRODCUTOS DE AGREFERT

Introducción

El crecimiento experimentado en el la utilización de fertilizantes en la Argentina en la última década fue muy significativo. Se pasó de un consumo global de 300 mil t ha 1.6 mill de t en 2002. Si bien el 90-95% del mercado corresponde a los fertilizantes sólidos, a partir de 1995 se verificó un creciente proceso de expansión de los fertilizantes líquidos, básicamente las soluciones nitrogenadas; nitro-azufradas. Si bien las estadísticas oficiales poseen poco nivel de detalle, encuestas privadas reportan una participación de los productos líquidos del orden del 5-10 %.

Durante el proceso de expansión del mercado argentino, además del incremento en las cantidades de nutrientes aplicados, se presentaron una de transformaciones tendientes a la descomoditación del mercado. En este contexto se difundió el desarrollo de los fertilizantes líquidos y de las mezclas físicas con grados formulados a pedido según necesidades específicas de los cultivos. Este proceso, fue posible gracias a una reconversión de la infraestructura de logística, distribución y de la disponibilidad en el mercado de maquinaria agrícola específica y aptas para la aplicación eficiente a campo.

Agrefert, como una empresa productora y comercializadora de fertilizantes líquidos, se encuentra dentro del escenario mencionado anteriormente, ofreciendo productos diferenciados con gran valor agregado y formulación innovadora. La preparación de mezclas físicas con grados adaptados a las necesidades de los cultivos constituyen especialidades.

Atributos de productos Líquidos

Genéricos

 

· Uniformidad de aplicación
· Flexibilidad en dosis de aplicación
· Puede aplicarse con elevada humedad relativa ambiente
· Manejo a granel sin las complicaciones y costos del manipuleo de bolsas
· Gran capacidad operativa, de hasta 200 ha/día
· Dosificación exacta
· Aplicación conjunta con herbicidas (debe estar evaluado)
· Manejo simple y seguro
· Utilización en sistemas de fertirriego
· Permiten la incorporación de micronutrientes en la formulación

Específicos de productos Agrefert

 

· Baja volatilización de amoníaco.
· Mínima lixiviación de nitratos por tener mas N amoniacal
· Sinergia nitrógeno-azufre
· Disponibilidad balanceada N-S
· 100% de azufre en solución
· Punto de cristalización del órden de -15°C
· Elaborado con materia prima de máxima calidad
· La Mezcla Líquida Agrefert 23-4 no genera fItotoxicidad en trigo.

Atributos de productos Sólidos

- Fórmula balanceada preparada con materias primas de máxima calidad.
· Menores pérdidas por volatilización de amoníaco.
· Adecuado equilibrio entre nutrientes esenciales
· Contiene azufre, que optimiza la utilización del nitrógeno. Ambos nutrientes son fundamentales en procesos fisiológicos como la síntesis de proteínas.
· Excelente granulometría que impide la segregación durante el transporte, almacenamiento y aplicación del producto.
· Adecuado para la utilización en leguminosas, por el efecto positivo del azufre sobre la nodulación y por ende sobre la fijación simbiótica del nitrógeno atmosférico.

TERCERA PARTE:
ESTRATEGIAS DE FERTILIZACION PROPUESTAS POR AGREFERT

La propuesta de Agrefert Argentina SA está sustentada en un surtido de productos innovadores, diferenciados, tanto en sólidos granulados (mezclas Labrador) como en líquidos (Mezclas líquidas Agrefert). Estas especialidades, si bien se presentan en una serie estandarizada de grados; permiten efectuar modificaciones de las formulaciones para casos específicos, como cultivos regionales (tabaco, poroto, etc); semiextensivos (papa, maní, etc.); etc. según necesidades locales. Así, la flexibilidad en la provisión de mezclas específicas representa una ventaja competitiva muy significativa.

Agrefert Argentina SA, además de proveer de productos innovadores y de primera calidad, brinda un servicio de asesoramiento permanente en el diagnóstico de las necesidades de fertilización, sustentada en análisis de suelos. Asimismo, realiza un seguimiento de los esquemas de fertilización en los lotes de producción entre años para lograr optimizar el resultado técnico y económico del agregado de nutrientes.

La utilización de las Mezclas Labrador (sólidos granulados) en conjunto con mezclas líquidas, permite alcanzar esquemas flexibles de manejo nutricional impactando directamente en la eficiencia de la fertilización y por ende en la rentabilidad del sistema.

Mediante la aplicación inicial con los granulados sólidos podemos realizar una fertilización de arranque según un detallado diagnóstico de la fertilización en cada lote, sobre todo con el objetivo de lograr altas eficiencias de implantación del cultivo. Normalmente, en esta primera etapa de aplicación aportamos parte de las necesidades de S, y todo el P, que como nutriente de escasa movilidad edáfica, debe ir aplicado en esta etapa. Asimismo, se podrá utilizar determinadas Mezcla Labrador que; además de aportar S; contengan otros nutrientes esenciales importantes para el proceso de FBN, como Ca, Mg, etc.

Con la aplicación de las Mezclas Líquidas Agrefert, tanto en la siembra como en postemergencia (chorreado), logramos completar la provisión de nutrientes en un momento del ciclo fenológico en donde disponemos de mayor información acerca de la evolución del cultivo y por lo tanto podemos ajustar el diagnóstico con la flexibilidad y operatividad que nos facilita las fuentes líquidas.


Bibliografía citada

- Echeverría, H E. y García, F. 1998. Guía para la fertilización fosfatada de trigo, maíz, girasol y soja. INTA Balcarce Bol Téc. 149, 15 pág.
-
Giorda, L.M.; Baigorri, H. E.J. Editores. 1997. El cultivo de soja en la Argentina Centro Regional Córdoba EEA INTA Marcos Juárez Coordinación Subprograma Soja. Ediciones INTA
-
Proyecto Fertilizar-INTA. 2002. Fertilización en soja y trigo/soja. Respuesta a la fertilización en la Región Pampeana. Resultados de la Red de Ensayos de fertilización. Campaña 2000/01 y 2001/02. Coordinadores Martín Díaz-Zorita, Fernando García y Ricardo Melgar. 43 pág. Ediciones INTA

 
- Bases para el manejo de la fertilización de maíz
- Bases para el manejo de la fertilización en soja de primera
- Diferencias entre MAP y DAP