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Fertilización
de cultivos: ¿Cuáles son las ventajas de la fertilización líquida? Ing. Agr. Martín Torres Duggan (*) |
El proceso de toma de decisiones en la aplicación de nutrientes puede ser comprendida dentro de un proceso de planificación, en donde a partir de un diagnóstico de la fertilización (basada fundamentalmente en los análisis de suelos y plantas) se diseñan estrategias de aplicación de nutrientes que permitan alcanzar los objetivos de producción. Así, podemos dividir al esquema de toma de decisiones de fertilización en diferentes etapas:
El
análisis de suelos (y eventualmente de plantas) es una práctica
básica para determinar la fertilidad actual de cada lote. La incidencia
económica de su utilización es muy baja (del orden de 1$/ha)
y brinda información muy valiosa para el diagnóstico de
la fertilización. De la precisión del muestreo dependerá
la utilidad y valor de los resultados obtenidos en el análisis
de suelo.
El proceso de diagnóstico se efectúa analizando en forma integral los resultados básicos (análisis de suelo, plantas, etc.), en conjunto con las características de fertilidad de cada lote (rotación, cobertura de rastrojos, antecesores, historia agrícola, aspectos físicos, etc.) y el clima local. Para la etapa de diagnóstico de fertilización es muy interesante disponer de información histórica propia de cada lote (rindes, resultados de análisis de suelos históricos, tecnología aplicada, etc.) y de ensayos realizados en el propio campo o eventualmente en la zona (ensayos de INTA, AACREA, AAPRESID, INPOFOS).
Una vez realizado el diagnóstico, en el cual se debería establecer la necesidad o no de fertilizar y en el caso de hacerlo, las cantidades de nutrientes a aplicar; es necesario armar un plan de fertilización ajustado a cada lote. Este plan consiste en la definición de las cantidades de fertilizantes a aplicar; el momento y tecnología de aplicación.
La ejecución es la implementación efectiva en la práctica del plan definido. Sin duda, a medida que se va ejecutando el plan pueden surgir cuestiones no previstas durante la planificación requieren del ajuste según el nuevo escenario.
Una vez ejecutado el plan es necesario analizar y evaluar si la estrategia de fertilización utilizada funcionó y de hacerlo, con que grado de eficiencia lo hizo.
Dentro de las tecnologías disponibles por el productor para el manejo de la aplicación de nutrientes, los fertilizantes líquidos están alcanzando cada vez más difusión debido a la posibilidad de optimizar los tiempos operativos de labor y al mismo tiempo por la posibilidad de realizar aplicaciones más avanzadas en el ciclo de los cultivos. La aplicación de nutrientes móviles en el sistema suelo-planta, como el nitrógeno (N) y azufre (S), agregados en posemergencia presenta algunas ventajas interesantes. Por un lado, una vez implantado el cultivo, conocemos más acerca del potencial de producción de la campaña, y por el otro, podemos ajustar con mayor precisión la necesidad de nutrientes a aplicar. En sistemas de producción de secano, los momentos fenológicos en los que se pueden aplicar fuentes líquidas de N y S son: - Trigo: siembra hasta fines de macollaje - Maíz: siembra hasta V6-7 - Soja: siembra hasta V6-7 Aplicando hasta esas etapas fenológicas se logra impactar sobre el rendimiento de los cultivos, al mismo tiempo que es posible entrar a los lotes con las máquinas aplicadoras (normalmente pulverizadores autopropulsadas). En sistemas bajo riego complementario, es posible postergar aún más las aplicaciones hacia etapas reproductivas pudiendo obtener mejoras en las características de calidad de granos. Para que las aplicaciones líquidas de N no generen pérdidas por volatilización de amoníaco (y por ende daño fitotóxico en follaje), es necesario disponer de fuentes de productos con bajo N amídico (proveniente de la urea). Asimismo, la calidad de la aplicación y el manejo de la misma es de vital importancia para ser exitoso en la aplicación líquida de nutrientes. Así, es conveniente agregar a las pulverizadoras, accesorios como las tuberías plásticas de bajada, con el fin de conducir el producto al entre-surco, mejorando la calidad de la aplicación. La forma de aplicación más recomendada y difundida de las soluciones líquidas es ¨chorreada¨ con baja presión. Las máquinas pulverizadoras modernas están construidas con materiales adecuados para la utilización de productos líquidos (que son corrosivos). Para optimizar la logística de aplicación de las fuentes líquidas, se utilizan una serie de estructuras de almacenamiento y transporte (tanques rotomoldeados; carritos de transporte; etc.), que una vez integradas, facilitan mucho la operatividad global del manejo de los fertilizantes. (*) Desarrollo de Productos, Agrefert Argentina S.A
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